Tres días de inmersión para reconectar con tu esencia y transformar tu vida.
Apertura del espacio, círculo de bienvenida y primeras prácticas para soltar y conectar.
Trabajo corporal, dinámicas de grupo, ejercicios de vulnerabilidad y exploración personal.
Ritual de cierre, compromisos personales y ceremonia de hermandad.
El retiro fue un antes y un después. La presencia y la hermandad son indescriptibles.
Tres días que cambiaron mi perspectiva sobre lo que significa ser hombre. Volveré cada año.
La combinación de naturaleza, trabajo interior y hermandad es poderosa.